Compartido por José Pastor González:
algunas cosas que se cuentan en "Geografías de la ingravidez" Marc Badal (pepitas de calabaza) (parte 2º) https://www.pepitas.net/libro/geografias-de-la-ingravidez
… es bien sabido que la cultura, aquella que se escribe con mayúsculas y se transmite embalsamada en soportes nobles y duraderos, ha estado generalmente en manos de una élite encumbrada en la atalaya de la clase social y de otros privilegios relacionados con el género, la raza, etc. Sin embargo, no siempre se tiene presente que estos hombres cultos que nos han enseñado a ver el mundo a través de sus ojos compartían, casi sin excepción, la condición de ser habitantes o residentes habituales de alguna gran ciudad. La alta cultura se esencialmente urbana …. (pág 96)
… estas aproximaciones cultas a la cuestión de la tierra no solo proceden del sesgo bibliográfico de unos autores acostumbrados a vivir entre papeles o de carácter alegórico que, tan a menudo, adopta la idea de naturaleza. Probablemente, el escollo que más constriñe el alcance y el significado estos frutos culturales es el hecho de haber sido concedido y materializados: el punto de vista de alguien que se limita a dar paseos por el campo, hacer travesías por el monte, coleccionar nombre de flores o pájaros, observar cómo trabajan los campesinos del lugar, charlar con ellos y recoger los peculiaridades modismos de sus dialectos, deleitarse con la austera belleza de su indumentaria o de sus rústicas manufacturas, etc. (pág 117-118)
Aunque los pocos insensatos que eligen el trabajo de la tierra como forma de vida merecen el respeto más sincero e, incluso, la admiración de quienes sueñan con abandonar la ciudad, la realidad nos muestra que son muy pocos los que se decantan por esta opción en el momento de materializar dicho sueño.
Podría citarse dos razones que explican este desinterés. Por un lado todo, parece indicar que la época en que centenares de neorurales se lanzaban a emprender proyectos comunitarios en enclaves remotos está quedando atrás; por otro, en plena dinámica desagrarizadora, la opción de dedicarse a la producción de alimentos, especialmente cuando esta se desarrolla en territorios marginales donde la agricultura y la ganadería tienden claramente a la desaparición, es poco menos que una garantía de precariedad, agotamiento, y extrema soledad. (148)
… la tematización constituye una de las estrategias más habituales en el intento de posicionar a ciertos territorios en el escaparate turístico. Como el propio concepto indica, esta operación requiere de un tema que articule el relato con el que se pretende atraer al visitante; aunque en esta ocasión los clásicos habituales del género no funcionen. A diferencia de los verdaderos parques temáticos, la nueva ruralidad tematizada no recurre al universo particular de ciertas películas (Disney, Star Wars, El señor de los anillos…) ni al exotismo de antiguas civilizaciones (Terra Mítica, PortAventura) sino que opta por una estrategia mucho más perversa: escenificar su propia autoparodia.
En este sentido, algunas localidades de fisionomía especialmente agradecida se ve sometidas a una intervención de cirugía estética urbanística que pretende restaurar su supuesta apariencia original. El resultado es, sin duda, llamativo, pero no suele repararse en que el precio que pagan estos pueblos por recuperar su autenticidad no es otro que el de renunciar a todo lo que, más allá de lo meramente arquitectónico, les define como pueblo. …..
Todo este despliegue escenográfico debe ser apuntalado con la correspondiente agenda de eventos que vengan a dotarlo de una trama argumental. Es cierto que algunas de estas iniciativas pueden propiciar dinámicas interesantes en el seno de la comunidad, pero en general, el objetivo principal y casi exclusivo de estos proyectos de museificación expandida es la captación de visitantes. (pág 204-207)
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