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sábado, 9 de mayo de 2026

De la sartén

a las ascuas. Cuando los músicos pensábamos que la industria no podía ser peor, que las compañías, managers, periodistas, empresas de tickets eran estafadores chupópteros, la industria se fue al carajo (se suicidó?) y caimos en las redes...

Ahora trabajan (yo no, me harté pronto) de gratis para facebook, instagram, youtube, spotify, soundcloud, incluso bandcamp, que siendo una de las plataformas más justas con los músicos, también se queda un buen pellizco. Por no hablar de impuestos estatales. 

Pero centrado en las redes, me gustaría que hubiera un debate entre los músicos y que se buscaran nuevas alternativas. Que se abandonen masivamente las redes que exprimen a los creadores. Estoy seguro de que hay plataformas que ofrecen un trato mucho más justo, solo que no son conocidas.
Ojo, no sirve dejar una red explotadora para caer en otra. Hacen falta redes autónomas, cooperativas, dirigidas por los propios músicos.

Pero lo más importante sería cambiar la mentalidad, no seguir con el pensamiento capitalista. No promover empresas (o partidos) que nos exploten. No ayudar a que se hagan grandes para que luego impongan condiciones extractivas. 

Además, el fenómeno está documentado: Cory Doctorow es un especialista en redes y no-se-cuantas-cosas-más que ha estudiado la degeneración de las plataformas de internet en los últimos años.
Bajo el nombre de "enshittification" (enmierdamiento), explica bien claro que a las compañías de internet les importan un carajo los usuarios ni los anunciantes: la dinámica de estas empresas (facebook, google, etc) es un capitalismo de usar y tirar: su objetivo no es durar para siempre. Prefieren "pegar el golpe" ganar mucho e invertir en otras cosas.

Una vez que su ciclo de ganancias se estanca, dejan de invertir en la empresa y empiezan a sacar recursos para mantener sus ganancias. De esa manera los servicios que dan son cada vez peores y los usuarios y clientes se ven atrapados en algo que ya no funciona pero que no se atreven a abandonar, por todo el trabajo (musicos construyendo comunidad) o dinero invertido (en anuncios, visibilidad).

También porque no ven otras plataformas a las que saltar, dado que Facebook y Google han montado un oligopolio y controlan casi todas las plataformas populares.

Hay que dejar atrás toda esa porquería. Hay que crear estructuras independientes, humildes, centradas en las personas, la música, la emoción, la alegría. Volver a escuchar, prestar atención, volver a disfrutar con la música, emocionarse con lo distinto, con lo humano, crear a pequeña escala y de cerca. Con tecnología básicas, simples y baratas. Aceptar que una comunidad es diversa, podemos no estar de acuerdo pero hay que poner la unión y los intereses comunes por delante. 

A la vez, crear una red de larga distancia para estar en contacto con otros con los mismos objetivos pero que viven en otras regiones.
Y repito: abandonar los valores capitalistas: no se trata de "petarlo", hacerse famoso, copar el mercado, "romper el internet", triunfar como Los Chichos...no, se trata de la música (el arte, los cuidados, las personas), de que cada cual tenga lo que necesita, material y emocionalmente. Y las empresas, los gobiernos no te lo van a dar. Empieza a ser la persona que quisieras encontrar...a no ser que seas un cabrón-cabrona, entonces vete al carajo.


viernes, 8 de mayo de 2026

La entrada 99

es El 99 


No domestiques tu arte ni pa diox

Avisao por la increible MYRR:


"And yet, we are taught to celebrate this moment. To see institutional inclusion as the ultimate horizon of emancipation. To believe that reaching the center is the goal, and that the margin is merely a temporary condition to be overcome. But what if this assumption is wrong? [...] What if the obsession with being recognized reproduces the very hierarchies queer art once sought to undo?"

"Perhaps queer art becomes queer again when it stops aspiring to be included. When inclusion is no longer the main horizon. When being “inside” is not confused with being legitimate. When the margin is no longer seen as a failure, but as a conscious position.

This requires a profound shift: from seeing marginality as a destination to understanding it as a strategy.

The margin can be a site of autonomy. A place where practices do not need to justify themselves according to institutional criteria. Where work can remain temporary, relational, contradictory, unfinished. Where it does not need to translate itself into value, visibility, or permanence.

To make queer art queer again may require escaping not only institutional spaces, but institutional logic. This means rethinking how work is made, shared, shown, archived, circulated. It means inventing systems that do not mirror the dominant ones."

  • Who needs this work to be preserved?
  • Who benefits from its visibility?
  • What disappears when it becomes stable?
  • What kinds of relationships does it create and with whom?

"Its survival does not depend on more space in institutions, but on the courage to build, and constantly reinvent, spaces that do not ask for permission, do not seek canonization, and do not confuse recognition with freedom."


Carnaval

 No somos uno, somos todos:

"We will remain faceless because we refuse the spectacle of celebrity, because we are everyone, because the carnival beckons, because the world is upside down, because we are everywhere. By wearing masks, we show that who we are is not as important as what we want, and what we want is everything for everyone.

David Graeber

Carnival is the place where everything is turned upside down, where freedom and the possibilities of changing social orders and prescribed roles reign. There has never been a better place to live David’s ideas rather than just remember them."

Carnaval