Un comentario del Chino Burga (de La ira de dios) me golpeó en toda la frente. En una entrevista dijo algo así (no literal, pero se puede buscar en este blog): "contentarse con tocar en la escena local es mediocre, no es grande ni da continuidad. Siempre que monto un proyecto, estoy pensando que sello en el mundo lo puede sacar".
Esto resume muy bien uno de los males de la música como actividad comunitaria. Apenas se hace música en comunidad. Ya poca gente se reune y canta. Cada vez está más limitada a músicos "profesionales" o a espacios familiares.
De lo primero se quejaba hace años Edu Pou, periodista y músico lumbrera del underground estatal. Decía en un artículo muy compartido (titulo aproximado: "Haced la música de barbacoa grande de nuevo) que es una desgracia que la música esté "secuestrada" por los músicos y ambientes profesionales (añado: capitalistas) y que eso lleva a una decadencia de creatividad y sentimiento.
Se me da bien ver patrones. La desaparición de la música en común no es casual. Forma parte de una cultura hegemónica que está en contra de lo comunitario y promueve el individualismo...extraer de lo común para meterlo en bolsillos privados. Aislar al individuo para deshumanizarlo y que sus referencias sean las del capitalismo. Las corporaciones ocupando todo el espectro humano: recursos, dinero, ideología, sentimientos, religión...
De hecho, en los sitios que conozco bien, hay reticencia a la música comunitaria. Es muy difícil montar conciertos, hay un desprecio clasista por los músicos, va poquísimo público, etc. Contraejemplos: cuando hay un evento organizado por ayuntamientos o diputación, con mucho dinero y en los que la música en realidad es un añadido: fiestas de verdiales, mercadillos "jipis", fiestas patronales, semanas culturales, fiestas turísticas...
El tipo de público que acude a esos eventos es gente que va a pasar el rato, dar una vuelta, tomarse una cerveza, quizá comprar alguna cosa y en definitiva, salir del nicho un rato para airearse. Le gusta el conjunto de luces, consumismo, decoración y música de fondo, pero no va a escuchar música. Al menos el 99%
También quiero mencionar a los músicos. Ell@s son parte responsable de la poca salud de la música, porque asumen los valores que les explotan y deshumanizan y no se rebelan con alternativas propias y libres. En su descargo hay que decir que padecen el mismo "lavado de cerebro" general del que muchos no saldrán nunca. Desconocer lo que desconoces no te hace más listo, pero un poco de curiosidad y crítica puede obrar milagros.
Qué hacer contra esto? Es un proceso que ha empeorado por más de 30 años. Y de lo poco que funciona es que comunidades o colectivos (hay una diferencia importante) trabajan para crear y defender su propia cultura. La que crean en su pueblo, barrio, comarca...Esto es cada vez más difícil porque la tendencia social dominante es separar a las personas para que no tengan referentes propios y poder manipularlas mejor.
Hay ejemplos notables por suerte. Pero una comunidad no se crea de un día pa otro. La mayoría se basan en relaciones personales de años. Con mucha variabilidad. Con peleas y reconciliaciones. Con azar de encontrarse y ponerse de acuerdo.
También es contradictorio que una comunidad se junte para un objetivo (hacer música por ejemplo) pero se mantenga por relaciones personales: en algún momento el objetivo inicial se verá eclipsado por las relaciones personales y habrá que gestionar esa contradicción. Ahí fracasan muchos.
Lo he intentado y fracasado muchas veces. Pero veo que algunos colectivos y comunidades funcionan y eso me dice que es un camino válido.
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| Renato Guttuso - Boogie Woogie (1953) |