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domingo, 4 de enero de 2015

Camarillas del rock

Siempre ha habido tipos y tipas que han tratado de manejar "las escenas". A veces lo único que controlan es un local o un programa de radio.
Puedo contar dos experiencias propias: hace unos cinco años, tocamos en un bareto en el nuevo paseo marítimo de Málaga y un programa de radio local lo retrasmitía. Nos entrevistaron antes del concierto y su juego era poner en aprietos al grupo, hacerles bromas de parvulario y meter ruidos pregrabados supuestamente graciosos. Yo no me ceñí a su guión y se ve que les reventé el plan. Resultado: aquella fue la única entrevista que no emitieron.


La otra experiencia comenzó hace unos cinco años también: fuimos a tocar a una "caseta alternativa" de la feria de un pueblo cercano. La caseta era en realidad una cochera vieja, estrecha, baja y con muy poca ventilación. En ese momento el grupo eramos solo dos. Hacíamos un rollo garagero bastante punk (del de verdad). Fuimos, tocamos, la gente se lo pasó bien, pero a la camarilla rockera del pueblo no les gustó que fueramos un dúo. Simplemente no les entraba en la cabeza que un grupo pudiera estar formado por solo dos personas. Black Keys ya llevaban años y habían grabado sus mejores discos, pero esos super-rockeros-super enterados ni lo sospechaban. White Stripes sí que eran estrellas entonces. Pero para aquellos tipos un grupo no pueden ser dos. 
Aún más atrevimiento por nuestra parte fue tocar canciones propias y versiones que ellos desconocían...pero lo peor sin duda ocurrió algunas semanas después: uno de la camarilla se enfadó conmigo porque no estuve de acuerdo con alguna tontería que dijo (ni recuerdo que fue exactamente). A partir de entonces, no he podido volver a tocar en ese pueblo. 
A eso me refiero con que hay tipos (o tipas) que pretenden controlar quien toca allí donde viven.
Cuando se trata de ciudades grandes con más opciones y escenas más vivas que Málaga, esos capullos (o capullas) no joden a casi nadie. Pero en toda la provincia de Málaga ahora mismo solo hay tres-cuatro sitios que acojan conciertos de rock alternativo-metal-punk. Si te enemistas (aún si pretenderlo) con algún capullo local (o simplemente no les ríes las gracias), puede suponer que no vuelvas a tocar en ese sitio.
No exagero: el pueblo al que me refiero tiene unos 10.000 habitantes, bastante pequeño, pero desde finales de los 80 tiene cierta tradición de grupos y conciertos de rock. Son un pequeño grupo de "aficionados", los mismos de toda la vida. No más de cincuenta personas, de mediana edad ya todos y de los que solo unos quince son más activos: ninguno sigue tocando de forma regular, pero son una auténtica camarilla que fiscaliza quien toca en el bareto rockero del pueblo.
¿Cómo ocurre? El dueño del bar sabe que si un grupo no es del gusto de los parroquianos - no viene recomendado por ellos, nadie irá al concierto y él no hará negocio. Así que esa camarilla (muchas veces solo una persona o dos) decide (según sus intereses propios) quien puede tocar.