Soy un fanático de la música popular. Llevo más de 30 años comprando y escuchando música, aparte de tocar y componer yo mismo.
Mi música es de pueblo, o eso quiero. Aunque sean habitantes imaginarios como en algunas composiciones de John Fahey.
Hay un espíritu detrás de algunas canciones que las hace volar a kilómetros sobre las demás, traspasa estilos y años y te hace escuchar, mover los pies y erizarse la piel.
Ese espíritu tiene muchos nombres, pero le gusta el anonimato y la intimidad. Al-tara, el duende.
En mis años punks cuando me encontraba con algún amante de la música mainstream, pensaba "señor no ilumines mi camino como hiciste con ellos"...
Tocar, hacer canciones, trae felicidad...pero me preocupa esta paradoja: ¿las canciones son para uno mismo o para que otros las escuchen? es una aporía.
Si haces una canción es para expresarte y comunicarte con otros. De forma natural, no por obligación u otra razón ajena. Luego están los que se quieren aprovechar de eso...
miércoles, 29 de marzo de 2023
Pensamiento reciclao
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
