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jueves, 4 de abril de 2024

Pan rápido no

 Los pérfidos le llaman Chorleywood bread proccess: CBP. Un comentario sacao de The Idler magazine:

"Andrew Whitley, has been waging a campaign against fast bread for some decades: “CBP has turned out to be a culinary and digestive disaster. Traditionally, most bread was fermented (allowed to rise) for many hours, often overnight. The CBP used high-energy mixers and a slew of chemicals to make a very white loaf in double-quick time. Only if you let dough ferment for long enough can naturally occurring beneficial bacteria work to make the breadmore digestible, nutritious and tasty. Most British bread is made too quickly for these bacteria to have a chance.”

haz tu propio pan, goder!

miércoles, 3 de abril de 2024

Un experto honesto

 "The live jam on the seven-inch marks the recording debut of Nebula bassist Dennis Wilson, a “fuckin’ awesome player” who joined Glass and drummer Ruben Romano after original member Mark Abshire hung up the four-string. “I think he got a good job here in L.A. and decided to make it easy on himself, financially,” the 32-year-old Glass relates. “I mean, it’s a real commitment, man, to go out on the road and struggle. There’s a lotta people who wish they could do it, but if they got slapped with the actual reality of doin’ it, I don’t think they could really handle it.”

Eddie Glass, Nebula, currela de la música.

sacao de

https://earofnewt.com/2015/03/06/nebulas-eddie-glass-doubts-that-hendrixs-acid-would-still-be-good/



 

La guitarra de todos: Mariano Rodríguez!

 Desde Bariloche, Patagonia, Argentina, colegas desconocidos y a la vez hermanos en las cuerdas y la búsqueda. Sin naciones, sonido universal. El zumbido retumba de ida y vuelta de Cadiz hasta allá, las ondas traen recuerdos de lo que somos, seremos y fuimos...luz que a los hombres, alma de hombres nos dimos!


- ¿Vienes del rock? ¿Cómo descubriste la guitarra "soli"?

Vengo del rock underground, de la escena independiente de Buenos Aires de fines de los 80s y toqué rock durante todos los 90s hasta que me mude de los suburbios del Gran Buenos Aires a Bariloche en la Patagonia Argentina. Igualmente antes de dedicarme al rock de niño estudié guitarra folklórica, lo que aquí llamamos guitarra criolla, y después en la banda del colegio primario toqué el clarinete lo cual me permitió tener algunos conocimientos y algo de entrenamiento en aspectos básicos de música clásica y de jazz tradicional.

La guitarra “soli” fue algo a lo que accedí en dos etapas distintas, una en la primera mitad de los 90s como escucha con el compilado “The Return of the Repressed: The John Fahey Anthology”. Ese CD doble lo gaste en un viaje por el desierto de Atacama, Chile, en el año 94, no podía creer lo que estaba escuchando, con esos dos discos se me abrió un mundo nuevo de sonidos.
Esa época fue para mí un redescubrimiento de la música de raíz, el folk y el blues pero a través de artistas contemporáneos como Beck, John Spencer, Nick Cave, todo el trabajo de reediciones del sello Fat Possum que venía lanzando a artistas de la vieja escuela como T Model Ford y RL Burnside.
Eran epocas tambien del post rock, y Gastr del  Sol, Tortoise y el disco de Fahey con Cul de Sac “The Epiphany of Glenn Jones” ya en la segunda mitad de los 90s termina de convertirme en fan de Fahey porque había un lenguaje más afín con la época.

Esa es como una primera etapa pero más en plan melómano que músico porque en esos años la guitarra acústica tenía un papel secundario en mi vida, era algo relegado solamente a la práctica personal, los 90s para mí fueron decididamente eléctricos.

Empiezo a interesarme como músico en el “guitar soli” en el año 2004 porque en el pueblo al que me había mudado no encontraba con quien formar una banda y no me gustaba tocar la guitarra eléctrica solo, así que llame a un hermano y le pedí que pusiera en condiciones y me enviara por encomienda una vieja guitarra acústica que estaba en la casa de mis padres. Y así en el altillo de una cabaña frente al lago Nahuel Huapi empecé a investigar las afinaciones abiertas, a escuchar los discos de John Fahey, Robbie Basho, Harry Tausig, Peter Walker, cuanto disco de la escuela Tacoma conseguía lo escuchaba minuciosamente.

- Tu música en solitario y la que hace el sindicato del drone me son muy evocativas. Llevan a imágenes mentales bien bellas. ¿Os veis como conductores o más como creadores?

No comprendo mucho a que te referís con “conductores”, yo creo que en las artes están las personas que crean prácticamente desde la nada, para poner un ejemplo los primeros cultores del country blues, los músicos académicos de vanguardia de la primera mitad del siglo XX, ellos para mí son creadores… después, para seguir con el ejemplo del “soli guitar” tenés gente como Fahey y Basho que son innovadores, ellos toman la música de raíz, la música de oriente, las vanguardias y con esos cruces innovan en el panorama artístico de su época, y después tenes grandes artistas como Glenn Jones o Jack Rose que son consolidadores de una escena o movimiento, difusores de un concepto.

No se si a “conductores” te refieres a una idea así, pero creo que tanto con mi proyecto solista como con el Sindicato Del Drone, proyecto comunitario que iniciamos con Jonah Schwartz y Fede Fossati, el papel que jugamos es más de consolidación y difusión de ideas y conceptos de artistas que nos precedieron. Hay en occidente una tendencia a creer que el artista tiene que ser innovador si o si, yo no creo que todos los artistas tienen que ser innovadores, no todos los artistas tenemos la capacidad para ser innovadores. Este concepto creo que es abonado por una especie de periodismo musical, una forma de crítica artística que tiene su origen en periodistas que se la pasan buscando el “next big thing”.
Una necesidad intrínseca del mercado de bienes culturales y no una necesidad cultural genuina. El papel de los difusores y consolidadores no es menor en el arte y la cultura, parafraseando a Borges… Me siento más orgulloso de los discos que escuché y compartí que de los discos que grabé, creo que si alguién que viene a un concierto mío después termina escuchando e interesándose por otros guitarristas, es decir que logre despertar su curiosidad, mi misión está cumplida.




 

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Muchas de esas imágenes son liminales, ¿es algo consciente-estético? 


Si, decididamente consciente, es una decisión estética. Lo que más me gusta es la sensación de tránsito constante. Casi todas mis composiciones tienen que ver con fotografías que tomo en distintas rutas, parajes abandonados, tiendas de otra época.
El momento de las vacaciones que más me gusta es el viaje, la ruta, las gasolineras, los restaurantes de carretera, los monumentos religiosos de arte vernacular, las vallas publicitarias, tengo una mirada del mundo a lo Edward Hopper, lo salvaje acecha detrás del vidrio, ya sea de la ventanilla de un auto o de la ventana de un motel.
Me gusta el contrapunto que genera una pequeña dosis de civilización en el medio del paisaje, un faro en un acantilado, un cruce ferroviario en el medio del desierto, una iglesia abandonada al costado de un camino… es la sensación que la naturaleza siempre vence.



-  ¿Qué opinas sobre la espiritualidad en el mundo ultra material actual? Se que eres creyente,  ¿como contemplas la espiritualidad fuera de las religiones organizadas?


Creo que hay una necesidad muy grande de la gente en creer en algo pero el materialismo nos lleva a “no tener tiempo” para creer y es ahí donde aparecen los mercaderes de la espiritualidad y arman un “Burger King” de la fe.
Yo soy católico pero tengo una visión ecuménica, creo firmemente en el diálogo interreligioso, me gusta mucho como Thomas Merton concilia conceptos del cristianismo y el budismo por ejemplo. 

Respeto las creencias de todos pero al mismo tiempo soy bastante crítico de la religiosidad “new age”, es una espiritualidad cómoda y funcional al materialismo. 

El capitalismo se come lo mejor de nuestro tiempo como personas, la mañana que es el momento más creativo, el más fresco, el tiempo que deberíamos dedicárselo a estar bien alimentados física y espiritualmente tenemos que salir corriendo a nuestros trabajos.
Entonces desayunamos un café instantáneo de mierda, en vez de rezar o meditar nos ponemos un cristal de cuarzo en un bolsillo y una pluma de búho en el otro para que nos proteja y así bajamos la calidad de nuestra “alimentación” y de nuestra espiritualidad para ser más productivos.
Estamos ocho horas en el trabajo y a nuestros hogares llega un fantasma agotado que lo único que quiere hacer es ver una serie en una plataforma de streaming e irse a dormir y al otro día nuevamente arranca con un café instantáneo.
Me resisto a eso.

Ahora existen cosmovisiones y religiones no organizadas en el sentido institucional que tenemos en occidente como la espiritualidad de los pueblos originarios que son riquísimas y genuinas, mi crítica se centra en esos falsos chamanes urbanos que lucran con espiritualidades tipo fast food.

 ¿Insisto mucho con las comparaciones entre alimentación y espiritualidad?


- No insistes mucho, es una imagen concreta bien clarificadora. Conductores: intérpretes, mensajeros, intermediarios entre la música y el público. ¡Bien!

Cuando os reunís Sindicato del Drone, es una actuación que puede ser larga. Rompiendo los límites temporales habituales. Induciendo a un trance. Es algo difícil de entender y de conseguir, pero muy cercano a la trascendencia. Tengo varias preguntas: ese estado de trance, ¿cómo llega? ¿Cómo veis dentro del colectivo el uso de enteógenos? 

Trance, concentración, enfoque, calculo que a cada persona que participa de una performance del Sindicato Del Drone le debe pasar algo distinto, cuando digo que “persona que participa” me refiero tanto a los ejecutantes como al público, disolver la barrera entre público y ejecutante es una asignatura pendiente… A nosotros nos gusta hablar más de persistencia sonora que de drone, es un concepto más amplio. Creo que ese grado de enfoque o trance es producto de la persistencia sonora y hay muchos ejemplos en culturas ancestrales del uso de sonidos sostenidos para alcanzar la trascendencia.
Esquivamos un poco el uso de la palabra “colectivo” nos sentimos más a gusto con el término “comunitario”, es una opinión personal pero en las últimas décadas el progresismo en la Argentina a fuerza de repetición y por abuso del uso vació de contenido una palabra tan fuerte como “colectivo”. Acá le decimos colectivo al bus urbano, y el ejemplo que pongo siempre yo para justificar el uso de comunitario en vez de colectivo es que en un colectivo todos van para un mismo lado, pero no conoces quien es el conductor, no conoces quien es el que tienes al lado, en cambio en una comunidad conoces bien como piensa y qué le pasa al que tienes al lado.

Con respecto al uso de los enteógenos es algo que en algún momento me interesó, pero verdaderamente creo que su uso se da en contextos y lugares específicos, me parece poco serio y muy irrespetuoso el uso de un enteógenos fuera de los territorios y culturas específicos. Volvemos un poco a lo que te decía anteriormente, me parece en un punto peligroso para la salud de las personas y carente de valor espiritual esa moda por ejemplo de tomar Ayahuasca o San Pedro con un “chamán” urbano que lo único que cultivó en su vida es un malvón en el macetero de su departamento.
A nivel comunitario no se dió dentro del SDD esa discusión, tenemos apenas dos años de vida y unas 20 presentaciones aproximadamente, hoy nos estamos planteando diseñar y fabricar instrumentos específicos para seguir explorando la resistencia sonora, tipo de obras que queremos ejecutar, participación del público, cruces y colaboraciones con otros artistas.

Si en algún momento se da la necesidad del uso de enteógenos lo trataremos con el mayor de los respetos y participaran de la experiencia quienes estén físicamente, mentalmente y espiritualmente aptos para hacerlo, yo creo que a mis cincuenta y tres años y después de haber transitado una juventud de muchos excesos no me veo en condiciones de encarar ese tipo de prácticas, pero dentro del SDD hay gente jovén que posiblemente esté en condiciones. Pero como te decía, estamos en otras discusiones, con otros planes.






¿Tenéis acordadas pautas de desarrollo de la actuación?


Hay dos tipos de presentaciones, unas en las que se acuerdan de antemano pautas mínimas como una duración aproximada y una tonalidad para tocar y todo fluye muy libremente y otras ocasiones donde confeccionamos una partitura analógica con un sistema de símbolos y señales donde está todo mucho más pautado.
Todo depende del lugar, la instrumentación y los ejecutantes. 
Por ejemplo en la presentación más grande que tuvimos hasta ahora que fue en el Centro Cultural Kirchner estuvo todo muy pautado, pero por ejemplo en una performance que hicimos en una caverna en la estepa patagónica solo pautamos la tonalidad.
En otro caso, como cuando hicimos un taller de drone para personas con discapacidad, la obra que prepararon esas personas fue totalmente improvisada.



- ¿Qué opinas del criticismo que sufre el papa Francisco desde determinados sectores cristianos conservadores, tipo Opus Dei?


Esa es la parte política de la Iglesia como institución, hay una puja de intereses como en cualquier familia, ¿quién no tiene un tío o un abuelo franquista que cuando se emborracha arruina las fiestas familiares?

Durante los papados de San Juan Pablo II y Benedicto XVI los “tíos franquistas” estaban contentos, bueno… ahora estamos contentos nosotros.
La Iglesia que propone Francisco es más de los hombres que del clero, más humana. La era Francisco creo que se va a extender en el tiempo más allá de su papado, hay muchos cardenales dispuestos a seguir profundizando estos cambios que la Iglesia necesita.


- La cultura de los USA inunda todo y condiciona la expresión artística en el resto del mundo. ¿Somos colonias? Es difícil saltarse ese condicionamiento, pero ¿cuál es tu opción?


Sí, hay algo de eso pero no me quita el sueño. No creo que sean tan lineales y unidireccionales las influencias culturales “imperialistas” en los países periféricos. Creo que desde antes de la etapa poscolonial hay una bidireccionalidad, una retroalimentación entre centro y periferia, creo que siempre acontece en todos las potencias imperiales la incorporación de elementos de otra culturas, bajo dominación o no, para la creación de una identidad cultural de carácter hegemónico. Este tipo de cuestionamientos en Argentina son recurrentes de alguna izquierda nostálgica o de una derecha nacionalista vetusta. A mi me tiene bastante sin cuidado, me preocupa más que las periferias podamos romper con la dominación económica que de cuán genuina es una manifestación artística.

Pero volviendo a lo artístico, tomemos como ejemplo la música country, el banjo raíz afro, la guitarra raíz hispánica, el pedal steel raíz hawaiana, la mandolina raíz italiana, la voces que hacen Yodeling raíz tirolesa… fijate como el imperio toma cosas de otros territorios para construir una de sus manifestaciones artísticas emblemáticas. 
Qué sería del western, no sin Morricone, sino sin Antonín Dvořák y la Sinfonía n.º 9 en mi menor, Op. 95. Sin la Sinfonía del Nuevo Mundo, ni los westerns de John Ford ni Star Wars de George Lucas serían lo que son. Dvořák, que era checo, contribuyó más a la identidad cultural de USA que muchos americanos.

Entonces cuando yo afino mi Dobro en “Open G” y resulta que esa afinación es conocida como “Spanish Tuning” y leo que el Dobro lo inventaron unos hermanos yugoslavos pero que por la misma época en Brasil también existían guitarras resonadoras y que la afinación se llama así haciendo referencia a una pieza de guitarra de salón llamada “Spanish Fandango” y que a su vez esa afinación era común entre los trabajadores rurales mexicanos que tocaban la guitarra mexicana de 12 cuerdas afinada en Sol unas décadas antes que Leadbeally popularizara el mismo instrumento en el blues, pienso… que aunque suene a frase hecha la música es un lenguaje universal. y que no podemos limitarla a las líneas de puntos que dividen los mapas.

Creo que lo que arrancó como “american primitive guitar” hoy trasciende lo de “american”, la crítica y el periodismos especializado todavía no han dado con la etiqueta correcta, a mi la que más me gusta es “post Tacoma” pero no creo que sea del todo englobadora del panorama mundial de la “guitarra solista”.

Cuando ves que Fahey se interesaba en la música del nordeste de Brasil, en la música de Gamelan, en los ragas de India, en el minimalismo incipiente, en la música de Moondog, te dás cuenta que este género había nacido para trascender fronteras e incorpora influencias de otras músicas e influenciar a músicos de otros géneros.

Con diferencias de escala y alcance, con el “primitive guitar” pasa algo parecido a lo que en su momento pasó con el jazz, dejó de ser patrimonio exclusivo de USA.

Sobran ejemplos discográficos que abonan mi pensamiento, “Manos Ocultas” en compilado español, “Inside The Outside” el compilado australiano o “European Primitive Guitar (1974-1987)” de NTS.




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- Veo que la comunidad que formáis es activa. Bariloche es una ciudad relativamente pequeña, a unos 1600 km de Buenos Aires. Esos factores en teoría, ¿complicaría encontrar músicos afines, es el caso??


Bariloche es una ciudad pequeña en términos demográficos pero es una de las capitales turísticas del país, con un ejido municipal muy grande, de punta a punta Bariloche debe medir unos 40 km. A su vez es una ciudad dentro de un parque nacional, por así decirlo.
Igualmente yo vivo a unos 15 km del centro cívico, en un área suburbana que se llama Villa Lago Gutierrez.

Hace veinte años que vivimos con mi esposa acá, y cuando llegamos era mucho más difícil encontrar músicos afines. Es una ciudad con mucha migración, tanto interna como de otros países, eso la está tornando lentamente en una ciudad más cosmopolita a pesar de tener una matriz ideológica muy conservadora y segregacionista. Pensá que los nazis cuando huyeron de Europa encontraron refugio en esta ciudad y ocuparon lugares preponderantes en las instituciones de la comunidad. Esa huella persiste hoy en día.

Hoy hay un puñado de músicos con los que se puede conversar, grabar, organizar conciertos o ir a un bar a tomar unos tragos.


- ¿Cómo es la afluencia cuando organizas algún concierto o quedada? ¿Cómo de caro es viajar hasta Buenos Aires


Cuando realizo un concierto tanto en Bariloche o en Buenos Aires la cantidad del público oscila entre 20 y 50 personas, no más de eso… el éxito me persigue pero nunca me alcanza jajaja. 


- ¿Cómo de caro es viajar hasta Buenos Aires?

Un pasaje en avión de Bariloche a Buenos Aires ida y vuelta cuesta unos 120 euros, tené en cuenta que es una ciudad con ingresos promedio muy por debajo de los 1000 euros.




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Además de los nombres obvios, como Fahey, ¿puedes contar que músicos desconocidos te han influido?
 


No sé cuán desconocidos pueden ser hoy pero me gusta mucho Michael Yonkers, las bandas de Surf Instrumental en general me gustan mucho, la cumbia de guitarras eléctricas peruana, cantantes que me gustan mucho por ejemplo Kris Kristofferson y Leonardo Favio, me gusta mucho el sonido y los arreglos de los discos de Glenn Campbell y de Lee Hazlelwood. 

En el campo de la guitarra instrumental me encanta Harry Taussig de la vieja escuela y de los más nuevos C. Joynes. Me gusta mucho y es una gran influencia Jonah Schwartz que tiene un proyecto que se llama “Diente De Madera” y con el que compartimos conciertos desde que empecé a tocar como solista, y ahora es parte muy activa del Sindicato Del Drone. Betty Blight es otra influencia, ella conoce mucho del folk britanico y me enseño un par de afinaciones que no conocía, muy generosa, muy talentosa y muy buena amiga.

Me gusta todo lo que orbita alrededor de Pelt y Spiral Joy Band y me interesa la nueva camada de guitarristas que cruzan fingerpicking, pedal steel y ambient, bandas como North Americans, lo último de Hayden Pedigo, Golden Brown, William Tyler y Luke Schneider.
Ahora estoy muy enganchado con el disco de Daisy Rickman que es un cruce entre lo más oscuro del folk británico y la música drone.

Como verás tengo gustos muy diversos, siempre digo que hay música que me gusta para escuchar y hay música que me gusta para tocar. 


- Cuando compones una canción, ¿intentas transmitir sensaciones concretas? ¿Qué parte dejas abierta a la improvisación?


No, primero trato de evocar emociones en mí cuando toco, lo que estoy tocando tiene que provocar algo en mí en primera instancia. Lo que le pasa a la persona que escucha creo que no podemos dominarlo, queda en el campo de su percepción sonora, su subjetividad  y su experiencia previa. 

Por lo general trabajo sobre ideas melódicas muy simples que me permitan improvisar con variaciones de tiempo, intensidad, texturas. Es todo un tema que es improvisación y que no, más después del paso de Derek Bailey por este mundo.

- También colaboran con Sindicato del drone ex-componentes de Pan Del Indio. Seguí su última etapa. Recuerdo que hicieron comunicaciones dando las noticias y explicando su contexto. No recuerdo las palabras exactas pero se quejaban un poco de no tener hueco escénico, no se encontraban cómodos en eventos  "new age" ni en ambientes rockeros. Es algo con lo que me identifico. ¿Cuál es tu experiencia?


Pan del Indio es el proyecto de Federico Fossati, un gran amigo, luthier y parte fundamental del Sindicato Del Drone, no recuerdo bien ese comunicado.

En mi caso puntual he compartido fechas con artistas de distintas escenas o movidas. Compartí escenario con bandas de surf, stoner, cantautores, músicos folk, propuestas más experimentales, músicos ambient, más que el género lo que me interesa a la hora de decidir tocar o no con alguién son las condiciones de escucha que ofrece la locación, y el grado de disposición a la escucha del público potencial. Por ejemplo, salvo raras excepciones ya no quiero tocar en bares, prefiero tocar en el living de tu casa para cinco amigos tuyos que en un bar con 100 personas hablando al mismo tiempo. Pero en contraposición a eso me ha tocado abrir un par de veces para una banda de rock que se llama Los Álamos en un venue con capacidad para 1000 personas y a la mitad del primer tema lograr un grado de silencio y atención increíble. Otra cosa que priorizo es tratar de tocar sin amplificación y si es necesario amplificar que sea con un mic frente a la guitarra, jamás por línea. Me gusta definir a mi música como “Guitarra Suburbana De Salón” un poco por esto de tocar para poca gente, en locaciones pequeñas, sin amplificar y un poco para evadir la etiqueta folk… Hay un abuso con esa etiqueta, desde hace unos años todo es folk, folk esto, folk aquello, folk así, folk asá… “músicos folk, ?folk? yo solo veo mamíferos” diría Jesús Lizano 

Insisto con lo de “suburbano” porque veo mucha gente en las ciudades que porque toca un instrumento acústico dice hacer folk, me gusta mucho y me siento muy identificado con la frase de Fahey “How can I be a folk? I'm from the suburbs you know.”




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Me estoy excediendo, perdona. Pienso que las músicas más esotéricas son un gusto adquirido difícil de alcanzar. Eso complica llegar a más gente y hace que las escenas sean underground y por desgracia, están a veces desconectadas. Es una paradoja que me preocupa, ¿cuál es tu opinión?


No no te excedes, es un buen ejercicio intelectual responder preguntas, sirve para pararse mirar para atrás y ver que el camino recorrido y pensar si el rumbo que estamos tomando es el correcto, una entrevista para mí es un ejercicio de reflexión que nutre posteriormente la producción artística.

Al menos en la Argentina empieza a haber una pequeña red de artistas y comunidades también pequeñas interesadas en los aspectos más trascendentales de la música, creo que todavía es muy temprano para ver si eso se transformara en una escena sólida o es solo una moda pasajera.
Por ejemplo lo que pasa con el SDD es bastante curioso, pero hemos logrado que mucha gente se interese por esos aspectos de la música, por otro lado la editorial Dobra Robota hace un trabajo impecable en la difusión, bandas como Hiper Centro, productoras como Drone Celebration o venues muy de nicho como Espacio Panorama son hoy puntales para que se desarrolle un ecosistema de músicos enfocados en los aspectos trascendentales de la producción sonora.

Yo en particular soy enemigo de los guetos culturales, de las vanguardias iluminadas, del elitismo, yo soy de la idea de democratizar el goce. Creo que lo bueno tiene que estar accesible a todos, después dependerá de cada persona si le gusta o lo toma.