Del fracaso éxitos. Me he convertido en experto. Coger lo que no quiere nadie, lo roto, lo feo, lo viejo, lo pequeño, lo jartible y hacer que funcione. Para mi.
Es como una maldición: siempre me he apañao por mi cuenta pero rara vez he podido sacarlo del "magma".
Llegué a la conclusión de que es mejor no salir de ese magma underground que ni siquiera es el "bueno".
El "magma" está por debajo, es lo que los guays no quieren; les sale el clasismo por las orejas.
Curioso como eso coincide con lo que me contaban los viejos músicos de los setenta cuando yo empezaba o con lo que he aprendido.
Pero a los guays les vale con sus simulacros y peñitas...
Quizá no salga de mi magma. En él se cuecen cosas chulas: quedadas de cuerda rara, festivales donde todo el mundo aporta lo que tiene, la música ganando la atención en los peores escenarios, guitarras salvadas de la basura que suenan libres en mitad del bosque y de la noche, rocanrol hecho en andalu...
Y una paradoja que no quiero dejarme: los guays no parecen entender que lo auténtico, lo que llama la atención, viene de fuera de lo establecido. Es distinto porque es raro y peculiar.
Los musicos grandes no surgen ni se quedan en escenas endogamicas.
