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martes, 12 de noviembre de 2024

Los logos-los dioses

 De Olmo Gonzalez Moriana, gestor de redes de El Salto (y musico y fotografo):

" a lo que quiero ir es a la importancia que se le ha dado a la noticia de su cambio de look y porqué creo que sí hay que considerarlo una noticia. En su libro Vida y muerte de las imágenes, Regis Debray afirma que vivimos en la era del Régimen Visual, y que hemos dejado muy atrás la era de los ídolos o dioses, ahora convertidos en marcas y logotipos. En el caso de la imagen de Iglesias y su asociación directa con Podemos incluso venía dada por las primeras papeletas electorales del partido. Pero es más, si la representación de todo un partido viene asociada a la imagen de una persona como Iglesias, cualquier cambio de estética se puede considerar al mismo nivel de importancia que la de la renovación de la imagen de una empresa o institución, que a su vez podría representar un cambio en toda la entidad.

Volviendo a Regis Debray, en el Régimen Visual el momento es el ahora, no existe el pasado ni el futuro, y ver en una pantalla cómo desaparece un icono, supuestamente atemporal y eterno, y que ocurra en directo además, se convierte en la tormenta perfecta para los medios de comunicación y las redes sociales. En España, sin ir más lejos, ha habido condenas por quemar otro símbolo como es una fotografía del monarca. Tal es la fijación por la atemporalidad de dicho símbolo nacional que no se permite su transformación o destrucción, aunque sea pura performance."

lunes, 11 de noviembre de 2024

Verdades como puños, industria de la musica

 Robao de un diario digital:

Cómo ser un sello independiente español en 2024: “Estamos tan cerca del suelo que podemos volver a empezar todo el rato”

Sara, que ha trabajado varios años en Madrid, reconoce que allí “conoces a todo dios y ves como se llega a acuerdos, se ofrecen cosas y hay más movimiento, pero hay tal saturación que los beneficios que puedes sacar son un poco espurios. No son frutos verdaderamente duraderos. Quizá empieces a tocar por festivales porque sales en la prensa musical, pero a ver qué pasa cuando vas a Cáceres o Cuenca”. Pablo también recela de ese “mundo de oportunidades” que califica de “caramelo envenenado”. “Es una estructura de poder tan obscena que no tiene sentido querer participar de ella. Solo puedes formar parte de su movida si alimentas su movida”.

Humo Internacional no es un sello antifestivales. “Tenemos grupos que quieren tocar en los festivales y nosotros lo intentamos. Lo que no hacemos es aceptar cualquier cosa a cualquier precio. Y si no los quieren, no pierdo ni cinco minutos en maldecir ni lamentarme”, expone Pablo. Negociar con los festivales sin una actitud sumisa pasa por autoabastecerse antes para no depender de esas llamadas. “Montamos nuestros conciertos y fiestas y tenemos nuestro propio festival que, en lugar de vender 80.000 entradas, vende 300 o 400. Si no nos sacáramos nosotros las castañas del fuego, ni siquiera existiríamos”. Desde esa periferia ovetense es más fácil entender que una carrera no puede basarse en petarlo en Madrid. “Una carrera se sostiene si tienes gente que te quiere ver en Cuenca o Santander. Si tocas en una sala y van a verte 50 personas, esas 50 personas son tuyas. Y cuando vuelvas, si lo hiciste bien, habrá 55. Siempre funcionará así. Aunque algunos se empeñen en decir que ahora todo funciona distinto”.

Algo parecido a una conclusión

Pese a ese nombre tan etéreo, Humo Internacional tiene los pies en el suelo. “Tratamos de no tener un discurso muy dramático y que no parezca que el mundo nos debe algo. A veces parece que el que está abajo llora porque no está arriba. El problema sería creer que un disco que vende 50 copias va a vender 500. Ojalá nuestros discos vendieran 10.000 copias y nuestros grupos salieran en la portada de El País. ¿Es la realidad? No. ¿Vamos a malgastar el tiempo creyendo que lo merecemos más que otro? No”, zanja Pablo. “No necesitamos que nadie nos valide”, insisten una y otra vez. Eso sí, tener los pies en el suelo también pasa por calibrar qué batallas no vale la pena librar. “¿Podríamos no estar en Spotify? Sí, pero sería como vivir a oscuras cuando existe la luz. No hay una alternativa ahora mismo”.

Llevamos una hora larga intentando desentrañar el significado de la independencia discográfica en 2024. En algún punto de la conversación, Pablo ha dudado de si la bandera del “100% independiente” que ondea su sello “es más una coletilla que una realidad en el mundo en el que vivimos”. Pero en los minutos de prórroga, apunta algo así como una conclusión: “Ser un sello independiente en 2024 tiene que ver con comprender el espacio que ocupas y crecer a partir de él. No con intentar ocupar espacios que no te pertenecen o pretender ser quien no eres”. Así es más fácil afrontar el futuro: “Estamos tan cerca del suelo que podemos volver a empezar todo el rato. Llegamos hasta donde podemos y si nos equivocamos no pasa nada porque mañana será otro día y volveremos a partir prácticamente desde el mismo sitio. No hay grandes ideas para conquistar el mundo”.