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martes, 29 de abril de 2025

Rakel Raro

Compartido por Jose Pastor Gonzalez:

MIERDA DE PUEBLO (de Rakel Rodriguez RaRo Ediciones)
En mi pueblo teníamos un corral con gallinas, pollos, cerdos y a un lateral había una pared sinuosa que llevaba a un rincón donde toda la familia íbamos a cagar. Cuando digo toda la familia es toda: mis abuelos, mis padres, mis tíos, mis tres primos, mi hermano y yo. Las gallinas a veces pululaban por allí picoteando de algunos excrementos. Me fijaba que les gustaba más el de los críos que el de los mayores.
Otra de las cosas que hacíamos los rapaces de pueblo era cagar para ver quién tenía más lombrices. Hubo una época en que todos teníamos lombrices y el que no tenía quería tenerlas a toda costa. Te picaba el culo a rabiar pero nos gustaba eso de mirar las lombrices alrededor de nuestra mierda. Luego estaban las bostas de vaca. Eso sí que era mierda. Si alguna vez metías el pie en una por ir mirando las musarañas podías ahogarte. Teníamos dos vacas, la Blanca y la Morena: son las últimas que recuerdo de mi infancia. Ellas tenían nombre, íbamos al establo a verlas y las llamábamos aunque no nos hacían ni caso. Teníamos que tener cuidado con las bostas, para no enfangarnos en ellas. La burra en cambio no tenía nombre, pero miraba con esos ojos enormes que parecían entenderlo todo: su mierda era muy graciosa, tan redondas. Cuando tocaban a vacada, que se hacía a través de las campanas de la iglesia (todo en la vida del pueblo se comunicaba por las campanas: todos distinguían cuando tocaban a muerto, a fuego o a vacas) las bestias tomaban el pueblo. Un mayor y un rapaz las seguían, para llevarlas a pastar y a los bebederos. Cuando terminaban de pasar, las bostas cubrían las calles. Los rapaces las recogíamos a pala para echarlas a las tierras, el abuelo decía que eran buenas para la huerta y para las viñas. La mierda de los cerdos también se aprovechaba como estiércol. Todo se utilizaba. Menos nuestra mierda claro. Cuando hubo baño ya ni siquiera teníamos que verla. Cuando el baño llegó al pueblo las gallinas fueron desapareciendo, los cerdos, las vacas, la burra. La mierda dejó de estar presente en las calles y en los corrales. Los rapaces crecimos y ahora ya no quedan niños. Ahora todo lo inunda la basura, que no es lo mismo. Basura que se compra y se vende y que dejan en estas tierras abandonadas donde ya no queda nadie para intentar pararlo. Pero esa es otra historia. La historia del abandono y del poder de la mierda.
«La última de Rakel RaRo» Rakel RaRo (RaRo Ediciones)
recopilación de los artículos de Rakel Rodríguez en "Raro, bruto y a la contra" https://rarobrutocontra.blogspot.com/
léanla
pedírselo a edicionesraro@yahoo.es (154 páginas de buena literatura por 10 euros)

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